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              8 de DICIEMBRE de 2019

 II DOMINGO DE ADVIENTO - INMACULADA CONCEPCIÓN

Presentación sobre el Salmo.
Presentación sobre el Evangelio.
 
Hoja Dominical

 

 

 

   
Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos
DIOS HABLA
PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías 11,1-10

Juzgará a los pobres con justicia

Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor. No juzgará por apariencias ni sentenciará sólo de oídas; juzgará a los pobres con justicia, con rectitud a los desamparados. Herirá al violento con la vara de su boca, y al malvado con el aliento de sus labios. La justicia será cinturón de sus lomos, y la lealtad, cinturón de sus caderas.

Habitará el lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos: un muchacho pequeño los pastoreará. La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas; el león comerá paja con el buey. El niño jugará con la hura del áspid, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No harán daño ni estrago por todo mi monte santo: porque está lleno el país de la ciencia del Señor, como las aguas colman el mar.

Aquel día, la raíz de Jesé se erguirá como enseña de los pueblos: la buscarán los gentiles, y será gloriosa su morada.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL 

Salmo 71

Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.

Dios mío, confía tu juicio al rey, / tu justicia al hijo de reyes, / para que rija a tu pueblo con justicia, / a tus humildes con rectitud. R.

Que en sus días florezca la justicia/ y la paz hasta que falte la luna; / que domine de mar a mar, / del Gran Río al confín de la tierra. R.

Él librará al pobre que clamaba, / al afligido que no tenía protector; / él se apiadará del pobre y del indigente, / y salvará la vida de los pobres. R.

Que su nombre sea eterno, / y su fama dure como el sol: / que él sea la bendición de todos los pueblos, / y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R.

SEGUNDA LECTURA


Lectura de la carta del apostol San Pablo a los Romanos 15,4-9

Cristo salva a todos los hombres

Hermanos: Todas las antiguas Escrituras se escribieron para enseñanza nuestra, de modo que entre nuestra paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza. Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, os conceda estar de acuerdo entre vosotros, según Jesucristo, para que unánimes, a una voz, alabéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

En una palabra, acogeos mutuamente, como Cristo os acogió para gloria de Dios. Quiero decir con esto que Cristo se hizo servidor de los judíos para probar la fidelidad de Dios, cumpliendo las promesas hechas a los patriarcas; y, por otra parte, acoge a los gentiles para que alaben a Dios por su misericordia. Así dice la Escritura: "Te alabaré en medio de los gentiles y cantaré a tu nombre."

Palabra de Dios.

EVANGELIO

† Lectura del santo evangelio según san Mateo 3,1-12

Convertíos, porque está acerca el reino de los cielos

 

AUMENTAR IMAGENPor aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando: "Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos." Éste es el que anunció el profeta Isaías diciendo: "Una voz grita en el desierto: "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos." Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.

Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: "¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando: "Abrahán es nuestro padre", pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga."


 

 

Palabra del Señor


 

REFLEXIÓN

 
 

Haced penitencia, porque se acerca el Reino de los cielos. Mt. 3.1-12.

 
 

Los cristianos nunca podemos perder las esperanzas aunque a veces nos resulte difícil encontrar motivos para seguir esperando. En nuestra vieja iglesia y en nuestra historia personal menudean los momentos duros en los que nos parece difícil mantener la esperanza. Sin embargo, desde hace algún tiempo, cuando miro a mi entorno, voy descubriendo señales de una primavera incipiente. Me parece que están apareciendo cosas muy hermosas. ¿Hasta dónde llegaremos?. No lo se, pero seguro que llegaremos a cosas que hace sólo unos años no nos hubiéramos atrevido a soñar. Voy aprendiendo que el Señor sigue haciendo maravillas entre nosotros.
El autor de la primera lectura contaba sus esperanzas y sus sueños con un lenguaje poético precioso. Él veía el viejo Pueblo de Israel como un pueblo cargado de injusticias, ambiciones y sufrimientos para los pobres. Entonces el profeta lo compara con un árbol del que se han ido desprendiendo las ramas hasta convertirse sólo en un tronco seco. Habría llegado el momento de abandonar toda esperanza, pero el profeta de Dios no pierde la esperanza. De ese tronco viejo brotará un "renuevo", que cambiará la vida y la historia. Faltaban aún varios siglos, pero el profeta ya sueña y espera al Mesías. Sabe que sobre él se posará el Espíritu de Dios, será bueno y hará justicia a los pobres. Con él despuntará una fraternidad universal que juntará al lobo con el cordero, a la pantera con el cabritillo, al novillo con el león y los niños jugarán contentos y felices en medio de los peligros. Dice: "No habrá llanto ni estrago en todo mi Monte Santo porque Dios lo llenará todo". Eran los sueños del profeta, que tenía delante, como un viejo tronco, al un pueblo destrozado y en ruinas. ¿Eran sueños demasiado bonitos?. Sin duda que el profeta sabe que nuestro Dios barre nuestros límites y produce asombro. Seguro que no sabría cuándo nuestro Dios irrumpiría así en la historia, pero estaba seguro de que esa primavera llegaría porque Dios no abandona a sus hijos.
En la segunda lectura, S. Pablo nos habla del "consuelo" que producen las promesas de Dios, pero pide paciencia para conservar la esperanza. Seguramente que nos tocará ver guerras en el mundo, los niños muriendo de hambre, la droga matando a nuestros jóvenes, las injusticias y la insolidaridad de los satisfechos amargando la vida de los pobres, pero de todos esos infiernos iremos saliendo porque nuestro Dios no nos ha abandonado.
Así esperaron los profetas, los pobres, la Virgen María y Juan Bautista, que son los personajes a los que volvemos la vista en cada Adviento porque nos enseñaron a esperar y a soñar. El evangelio de este domingo nos habla de Juan Bautista. Juan Bautista descubre que se ha cumplido el plazo de esperar y sale de su refugio solitario para preparar a su pueblo a recibir el Mesías que llega. Va gritando: "Convertíos porque está cerca el Reino de Dios". Juan es la antigua voz que venía del desierto diciendo: "Preparad el camino al Señor". Es la voz de cada adviento.
Dios cumple su promesa. Del viejo tronco de David nacía el Mesías. Empezaba la primavera. Desde entonces, para nosotros, nada ni nadie puede recortar nuestros sueños. Somos los poseedores de la Utopía. Nuestro Dios va haciendo nueva la vida y la historia. El Señor anda con nosotros. No estamos abandonados de su mano. El Adviento es el tiempo de descubrir al Señor entre nosotros, de acogerlo y de abrir nuestra vida a la esperanza y al asombro.

 
 
Emiliano Calle Moreno
 

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