PROGRAMA DE ATENCIÓN A DISCAPACITADOS

REALIDAD SAN - BAsilio

 Madrid,  19  de Junio de 2015.

 

Mi querid@  Voluntari@:

 

          Ya sé que esta carta que hoy llega nuevamente a tus manos se ha convertido en costumbre lo que no significa rutina, porque sabes que en ella siempre he tratado de volcar lo mejor que he sabido, mensajes nuevos, ánimos nuevos, nada rutinarios, porque si así fuera ya me habría rendido y hubiese dejado hace años de escribirla. Para variar te diré que estoy un poco liado con mis tareas y este año en especial en que hemos ido un poco más retrasados con la preparación de la Granja Escuela, unido a la preocupación por la escasez de recursos económicos y humanos, pero bueno finalmente todo se resolverá con la ayuda de Dios.
Esta carta la estarás leyendo en la Granja después de haber sentido esos momentos previos por los que cada año pasamos y que son una mezcla de nerviosismo, preocupación, entusiasmo, que todos pasamos y también los niños, sobre todo nervios. Ya sabes que hay que pensar en todos los detalles para que los chicos estén bien y para que no haya ningún contratiempo. Entre todos y con la ayuda del Señor, conseguiremos que todas estas cosas buenas que con tanta ilusión planeamos se hagan realidad. Puede que este año estés leyendo la carta en casa porque no te ha sido posible venirte con nosotros, no importa, debes estar igualmente satisfech@ por este curso que hemos pasado y que hemos logrado sacar adelante con el esfuerzo de todos.

          Si ya eres veteran@ en San-Ba trata de recordar los primeros momentos cuando comenzamos nuestro caminar con los chicos y si eres de las que hace poco se han incorporado sabrás sin esfuerzo de lo que te voy a hablar. Me refiero a ese gusanillo que nos traía permanentemente inquietos, viviendo por primera vez la maravillosa experiencia de estar en convivencia con los chicos de una manera muy estrecha, preciosa y muy emocionante, no solo en la Granja sino también en cada domingo en los que hemos estado con ellos e incluso te diría que sin estar con ellos estás pensando en ellos por alguna razón concreta. Puede que con el transcurrir de los años se nos haya ido pasando esa emoción primera para convertirse en un tiempo en el que estamos más tranquilos porque ya, la pura confianza y el trabajar diario, han hecho que nuestro convivir se convierta en algo normal y por ese motivo ya no sintamos, al menos de forma tan fuerte, ese gusanillo del que te hablo. Tanto si eres veteran@ como si no, te invito a tratar de recordar aquella experiencia tan preciosa, y con todas tus fuerzas trates de revivirla en tu interior para lograr que esa experiencia se convierta en nueva y la logres reflejar un poco más en tu trabajo en la Granja o cuando regreses a San-Ba después del verano. Yo también lo voy a hacer, de hecho lo estoy empezando a hacer porque probablemente te esté contando esto porque he sentido esa añoranza y he querido hacerte partícipe de ella. El Papa Francisco, en su Exhortación Apostólica “Evangelii Gaudium”, “La alegría del Evangelio”, en su capítulo “Cuidar la fragilidad”, nos habla muy en concreto de esa experiencia, cuando dice que: Jesús se identifica especialmente con los más pequeños y nos recuerda que todos estamos llamados a cuidar de los más frágiles de la tierra. Que el mundo con esos modelos “exitistas y privatistas” parece tener claro que no vale la pena invertir para que los lentos, débiles o menos dotados puedan abrirse camino en la vida y nos invita a estar especialmente atentos a estas nuevas formas de pobreza. Bueno, pues eso es justamente lo que tú haces en San-Ba y sólo con verte estar un día y otro, empeñado en hacer felices a nuestros chicos, en enseñarles cosas que les serán de utilidad, que le ayudarán a desenvolverse mejor en la vida, hace que se disipen esas perezas que a veces me invaden para venir a San-Ba y que supongo a todos, alguna vez nos entran. 

          Hay en mi memoria una nota muy triste que debo recordar y es que, a comienzos de este curso 2014/2015, en concreto el día 20 de octubre de 2014, perdimos a Isabelita Maldonado a la vez que el cielo ganó un angelito. La gente de San-Ba y mucho más su familia siempre la recordaremos con mucho cariño y ese recuerdo se mantendrá vivo en nuestra memoria, en especial en estos días de Granja que a ella le entusiasmaban. Del mismo modo también recordamos a Manoli, Rosita, a voluntarias y familiares que también nos dejaron, a los que creo que es de justicia recordar alguna vez porque, como en toda buena construcción, como es la de San-Ba, sobre los ladrillos que ellos colocaron, colocamos ahora los nuestros.

          A veces, muchas, el ser humano para satisfacer sus propias inquietudes, e incluso para engrandecer su ego elige multitud de caminos, a veces nada fáciles, no digo que no, y buscan una meta satisfactoria y exitosa que produzca en él bienestar y orgullo propio, sin embargo tú, además de todas esas cosas que son naturales y buenas en sí mismas, has sabido escoger algo muy importante y es el camino de la entrega, del sacrificio, de la donación, el camino de las gestos y esfuerzos que producen un bien enorme en los demás, también el camino de la sencillez y que entre tantos avatares de la vida, son precisamente los que dan sentido a nuestra existencia y ese camino se elige a sabiendas de que te va a suponer esfuerzo y compromiso. Ya sé que esto que te voy a decir, a ti no te ocurre, pero todos hemos de estar muy atentos para que al vernos trabajando en San-Ba no confundamos las intenciones y nuestro esfuerzo desemboque en un sentirse bien por el trabajo que desarrollamos, como tampoco se trata de alcanzar una meta para demostrarnos a nosotros mismos de lo que somos capaces de hacer, no, ya sé que tú no vas por ahí, ya sé que lo tuyo es darte con el mayor amor. Todo lo que por este sendero, el de la donación y la entrega, te vas encontrando son retos nuevos cada día, estos se van conquistando poco a poco, lentamente, con mucho amor, con coherencia y constancia. He de decirte que la única forma con que se puede pagar esta forma de vivir tuya es con la moneda del agradecimiento en una cara, y mucho amor para ti en la otra. Gracias por el enorme bien que tu esfuerzo y constancia genera y por la alegría inmensa que produce en nuestros niños.

          Gracias por haberte venido con nosotros a la Granja, y/o haberte dedicado este curso a San-Ba, gracias también por habernos elegido y gracias por el trabajo tan especial que este año has desarrollado. De corazón te deseo que pases un verano estupendo, recibe un fuerte abrazo de

 

TU SECRETARIO,

José María Jiménez Rabadán