CONSEJO ECONÓMICO

    
    El tema del dinero de la Iglesia es con frecuencia bastante mal visto o mal interpretado por la gente más alejada. Es por tanto una cuestión delicada y a veces no es fácil encontrar personas sensibilizadas y responsables que quieran asumir estos compromisos de ser los administradores de los bienes de la comunidad parroquial.
    Este grupo no puede quedar al margen de la línea evangélica marcada por la Parroquia. El tema de la pobreza evangélica no es sólo válido a nivel individual sino sobre todo a nivel de las estructuras e instituciones de la Iglesia. Pensamos que este debe ser el espíritu que nos guíe a la hora de recabar ingresos y de repartirlos. Se ha de huir de toda apariencia de lujo; se ha de borrar esa imagen de peseteros que frecuentemente hemos dado y seguimos dando. Descartamos todo aquello que pueda ser o parecer compraventa de los religioso. Los servicio parroquiales deben ser gratuitos y sí que debemos volcarnos en las llamadas a la solidaridad en ocasiones especiales para compartir con los más pobres.

OBJETIVOS

  1. Consolidar el Consejo Económico.
  2. Descubrir los criterios evangélicos y pastorales que nos deben guiar en este campo de la administración parroquial.


ACCIONES

  1. Llevar la contabilidad de la Parroquia actualizada.
  2. Trabajar en contacto con todos los grupos de la Parroquia con el fin de estudiar la posibilidad de dar respuesta a la demanda de gastos
  3. Informar de los ingresos y gastos a toda la Parroquia
  4. Hacer el presupuesto anual y presentarlo al Consejo Pastoral
  5. Hacer el balance anual y presentarlo en el Arzobispado